La vida se me puso tan generosa últimamente
que incluso atonta al bicho aquel
que suele preguntar
cuánto me cobrará como intereses.
Yo sé que el bicho no anda lejos
y sé que, de los dos, yo moriré primero.
Pero qué va a importar el porvenir,
si se lo llama así porque no viene nunca.
Nunca, y menos hoy.
Nunca, y menos a mover
cuentas de un ábaco.
Nunca, y menos con la vida
regalándose tanto.
Cuando leer es un verdadero placer
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Por Luis Sepúlveda Tenía muchas ganas de meterle diente a la nueva novela
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Hace 11 años