miércoles, 21 de octubre de 2009

Consigna del taller, última del 2010: Narradores



Como próxima consigna, les propongo contar una anécdota ocurrida en un banco.
La segunda condición: contarla desde dos narradores diferentes y paralelos, en secuencia. En el texto que resulte del ejercicio debe ser evidente que son dos los narradores, aun en el caso de que se utilice para ambos la misma persona gramatical.
La tercera condición: que el cuento resultante haga que no llueva y que retorne el calorcito.

Para la gente de la web, hay plazo hasta el 31 de octubre. 
Nota: la tercera condición no es indispensable, aunque sí apetecible.

lunes, 12 de octubre de 2009

Una fractalización, desde Israel

La canción, que me mandó una hermosa sobrina mía, habla del instituto de masajes de Sasha en el pasaje. El tema enamoró a mi hijo, quien no entiende una pepa de hebreo pero sí de risas y de caricias al oído, y que se dedicó a buscar en youtube versiones de "Majon hamasage shel Sasha au pasage" hasta que dio con esta:

Un sueño y una caída de ficha



Un tren avanza desde la estación. Yo camino a su lado por el andén, apurada por llegar hasta la puerta. A través de una de las ventanillas, distingo a mis hijas. Es sólo un momento: el tren acelera y las pierdo de vista. Corro hacia adelante, pero el tren es más veloz. Pasa a mi lado otra ventanilla; esta vez, hay desconocidos en el asiento, blandiendo folios escritos. Extiendo los brazos, corro más rápido. Todo en vano. Las ventanillas se suceden, mientras sigo corriendo por el andén, persiguiendo a un tren interminablemente inalcanzable.
Agotada por la carrera y compungida por lo que el sueño me cuenta sobre mi vida, me despierto.
Pero un rato después abro mi correo. Me espera allí un mensaje de miAna, que me manda una canción de Serrat —un hermoso tema, desconocido para mí— para que despierte "con música". Seguidito al de ella, un mail de miAnat trayéndome otra canción —¡fractalizada y en hebreo, y con título en francés! Una joya: "Sasha au pasage"—.
Dejarme abrazar por ambas canciones hace que me caiga la ficha: es cierto, la vida se nos pone a menudo de costado y nos obliga a correr tras la ilusión de dar abasto. Pero también es otra cosa.
La vida también está en un mismo tren donde viajan Ana y Anat, separados sus asientos sólo por una "t". No se conocen; una es española y la otra, israelí. Una nunca llevó caracolas de Gijón a León; la otra, jamás trajo té "Wisotzky" de Kfar Saba a Asturias. Sin embargo, se encuentran las dos, frente a frente, en un pasillo. Se miran, se sonríen (mucho, se sonríen), seguramente se tocan las manos, la cara, se dicen algo (o mucho), se despiden.
Aunque ellas no lo sepan nunca, sólo por haberse subido a este tren —no importa en qué estación ni con qué destino—, comparten un trayecto entre sí. Sin haberse visto nunca, y sin verse jamás, intercambian música y palabras y se muestran una a la otra figuritas de su álbum. En ese viaje, yo no las miro desde el andén, desesperada por no alcanzarlas. Ahora no estoy fuera, consultando el reloj sin dejar de correr hacia adelante. 
En este viaje yo soy el tren, soy yo el pasillo. Viajan en mí estas pasajeras, y el traqueteo de mis ruedas no les molesta (¡incluso dicen, a veces, disfrutar del ruido!). A mí me encanta atender a lo que en voz muy baja, una a la otra, se comentan y, sobre todo, cobijarlas.    

martes, 6 de octubre de 2009

Consigna del taller, 1º quincena de octubre: DESCRIPCIÓN II


Antes de las vacaciones, hablamos sobre la descripción, ¿recuerdan? Dijimos que describir —es decir, pintar ambientes, escenarios y personajes para que el lector los vea, los huela, los toque— constituye el alma de un relato, la piedra de toque que define su calidad. Para resultar eficaz, debía cumplir con algunas condiciones:
  • no incluir elementos que apunten a lo general, sino a lo específico y particular. Así, describir a un personaje como "alto y corpulento" sólo le permite al lector ver un tipo de silueta; en cambio, decir de él que tenía "un cuerpo de boxeador" hace que el lector vea a una persona. 
  • no construirse a partir de una mirada habitual sobre el objeto. El sol, cuando es "una bola de fuego en el cielo" o "un sol terrible" o similar, es el mismo que vemos a diario. En cambio, el sol de "Una mujer", de Juan Bosch, es un sol que cobra vida, que se transforma en un asesino sólo por la forma en que es descrito: "La carretera está muerta. Nadie ni nada la resucitará. Larga, infinitamente larga, ni en la piel gris se la ve vida. El sol la mató; el sol de acero, de tan candente al rojo, un rojo que se hizo blanco, y sigue ahí, sobre el lomo de la carretera.[...] De tarde el acero blanco se volvía rojo; entonces en los ojos de los hombres que desenterraban la carretera se agitaba una hoguera pequeñita, detrás de las pupilas. La muerta atravesaba sabanas y lomas y los vientos traían polvo sobre ella. Después aquel polvo murió también y se posó en la piel gris.[...] También hay bohíos, casi todos bajos y hechos con barro. Algunos están pintados de blanco y no se ven bajo el sol. Sólo se destaca el techo grueso, seco, ansioso de quemarse día a día. [...] El cauce de un río; las fauces secas de la tierra que tuvo agua mil años antes de hoy. Se resquebrajaba la planicie dorada bajo el pesado acero transparente." 
  • basarse en detalles vívidos, que apelen a los sentidos.
  • no incluir adjetivos "gaseosos", de esos que están llenos de aire: ocupan espacio pero no se ven. Que un personaje sea "atractivo", "hermoso", "horrible", "terrible", "extraño"... le dirá, al lector perspicaz, mucho más sobre la inexperiencia del autor que sobre ese personaje.  
Veamos ahora cómo sigue esta consigna. Pasen pa adentro, nomás, y  pónganse cómodos.

La idea es, entonces, traer, el martes que viene (*), no un relato, sino solamente una descripción. Puede ser de un objeto, de un personaje o de un paisaje; su extensión: entre tres y veinte líneas... para quedarse con las tres mejores líneas de las veinte.
A partir de la semana próxima, trabajaremos para que esa descripción extraiga de sí misma un relato. Pero atención: que nadie se apresure y se saltee etapas. No traigan cuentos ni siquiera esbozados; tampoco aprovechen algún recorte viejo: escriban una descripción a partir de los lineamientos expuestos ut supra (mi Dios, qué serio suena todo lo dicho en latín o con palabras con equis).

(*) Para los talleristas invitados a través de la web, el plazo vence el 15/10

lunes, 5 de octubre de 2009

domingo, 4 de octubre de 2009

Gracias a tu canto, negra Sosa...



...nos sentimos, alguna vez, un poco menos solos, un poco menos lejos, un poco menos pocos.
Porque no te callaste, porque seguiste cantando, cigarra nuestra, después de que te mataron mal, gracias. Gracias a tu voz, negra, gracias por tu vida.   
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